Más allá de lo corpóreo
hundida en pájaros nocturnos
lívida de fango
vieja de temores escondidos
Aguda del enigma de la tarde
estatua herida
Casi vacía….
Perdida en la tiniebla que escupe polvo
Y arroja miel amarga
Desnuda del deseo…
Figura en blanco y negro
Casi nula…
Libélula amordazada en su crisálida
Silenciada del cuerpo y de los besos
Poblada de volcanes extintos
Nube de espuma blanca, navío a la deriva
Vendaval de pasiones, cenizas encendidas
Misterio sumergido
Muralla trasparente
Fusil adormecido
Dulcísimo tormento
Fruto dulce y maduro
Hombre a los cuatro vientos
Bitácora perdida, cancionero del tiempo
Código indescifrable
Alforja de caricias
Silencio reposado
Color incandescente
Distancia esclavizante, laberinto infinito
Criatura fugitiva, estatua de la noche
Rueda de la fortuna
Floto sobre el espacio que dejaste
salpicado por la luz de tu diatriba
y me arrastro sobre tu huella informe
preñada de gemidos
grito pero no me escuchas
mis dedos interpelan tu silencio..
Se fugan y me voy tras ellos
tus gestos cotidianos,
tu pequeña sonrisa
el peligro ardiente de tus dulces besos,
los estertores clandestinos de tu sexo.
Sonámbula cabalgo en el recuerdo
de mis manos hundidas en tu pecho
mis piernas enroscadas con las tuyas
Enróscame a tus pies sedientos de tanto andar silencios
Encállame en tu pecho de topacio y espuma
Enrédame a tu boca de bostezo y gemido
Enciéndeme en tus manos oleo, abstracto y madera
Encadéname a tu sonrisa cítrica de añejadas derrotas
Enciérrame en la cadencia sensual de tu pubis desnudo
Estrangúlame en tu sexo de tarántula ciega
Enloquéceme toda.
Y por fin
Extiende mis contornos en todo tu universo
Los pájaros cantan la nostalgia plomiza del deseo.
Las ramas despobladas del exilio te nombran
y estrangulan la suerte que cae en mi regazo,
como espejos de miedo que aceleran la herida.
Se me agota el silencio de llorarte sin lágrimas
y florece el olvido para dentro,
y sus pétalos fríos rasgan con impiedad
la nostalgia dormida que de un solo bostezo se despierta
arañandome el vientre despoblado de besos
y me seca los labios de tu nombre lejano.
Amo el destello de tu mirada tierna
y aquella que rebosa pasión y fantasía
Amo la noche blanquecina de tu cuerpo,
que durmiente ignora que me ama.
Amo el rincón de tu pecho que me abriga,
el insurrecto palpitar de tus besos,
el torrente de tu luz que al verterse me embriaga,
La caricia viviente en las cuencas vacías de tus manos,
amo cuando tu voz se apaga.
Amo el diluvio de tus silencios,
tu corazón sombrío,
tu sentir
tu vivir
tu ruta incierta