Donde estaba tu sombra si tú estabas
rondando los dinteles de mí anhelo,
haciéndome sentir cerca del cielo
y todos mis sentidos excitabas.
Los pliegues de tu piel ya me entregabas
esculpida tu carne cual el hielo,
sentí la frigidez de tu desvelo
cuando en mis pensamientos escrutabas.
Me diste cuenta de tu amor fingido
cuando en glaciales labios me besabas
y sonó tan ficticio tu quejido.