COPLAS (fragmento tercero)
Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél,
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Hijo de Dios,
para subirnos al cielo,
descendió
a nascer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos;
que en este mundo traidor
aún primero que muramos
las perdemos.
D'ellas deshace la edad,
d'ellas casos desastrados
que acaecen,
d'ellas por su calidad,
en los más altos estrados
desfallecen.
Decidme: la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura
cuando viene la vejez
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega el arrabal
de senectud.
Pues la sangre de los godos,
el linaje y la nobleza
tan crecida,
¡por cuántas vías e modos
se pierde su gran alteza
en esta vida!
Unos por poco valer,
¡por cuán baxos y abatidos
que los tienen!
Otros que por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.

- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- Versión para impresora



