Frutos en el corazón
Ya, volver a comer un durazno,
una manzana o un plátano
no será igual.
Siempre aparecerá tu rostro
de niño grande,
de niño pícaro,
que dice sí quiero,
que muerde y vuelve a morder
que disfruta
y en invitación tierna
me alcanza su manzana
Y yo soy feliz de verte feliz
y te siento en cada fruta,
en cada plato que cocinaste,
de esas manos que no me cansaría de besar.

- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- Versión para impresora



