Ingratitud
Amparé una endeble flor
en el erial de mi vida.
La humedecí con mi aliento,
la resguardé con mi cuerpo,
la alimenté con mi estima.
Después, ella me abrazó
y me clavó sus espinas.

- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- Versión para impresora



