La maté porque era mía.
La maté porque era mía.
Cuantas horas de dolor
de penas y amargas alegrías,
cuantos momentos de dulzor
tiradas en una fosa
¡Donde nada se recicla!.
Cuantos sueños rotos,
cuantos trenes perdidos.
Cuantos momentos irónicos
que me dejaron mal herido.
Aposté a lo grande
le ofrecí lo mejor de mí,
lo perdí todo por nada
por eso hoy toca sufrir.
Amarillas miradas
turbios pensamientos,
largas carcajadas
que dentro me están comiendo.
Aquí te dejo sufrimiento mío
aquí te despego de mi.
Aquí me despido corriendo
hoy dejaré de sufrir.
Las noches ya no van a ser largas
ni los días tan cortos,
las alegrías ya no se retrasan
porque hoy soy otro.
Adiós ¡te dejo!
te abandono con valentía,
aquí hoy te quedas
¡Te mato porque eres la pena mía!

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