La orilla alborotó un mar coralino
Visite http://jrma1987.blogspot.com
Soneto III
La orilla alborotó un mar coralino
y el mismo cielo, puro y despejado,
aquel caballo raudo que embrujado,
pincel se hizo del aire cristalino.
Y hallaste al avanzar en el camino,
crepúsculos sin voz, un mar dorado
y pudo descansar ya fatigado,
tu aliento, firme ayer, hoy peregrino.
La noche vino larga y duradera
con el amanecer, robando el día,
su luz, su brillo, toda la hermosura:
Mi pecho será luz y dondequiera,
habrá de iluminarte cuando fría
te aceche sin pudor la noche oscura.
2005 © José Ramón Muñiz Álvarez
"Las campanas de la muerte"
Primera parte: "Los arqueros del alba"

- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
- Versión para impresora



