Manos de mi madre
Manos tiernas y bellas
que acarician las estrellas
es allí donde el alma habita
a la sombra de la ermita.
Unas veces dando palmas
y las otras dando el alma
en recato de oraciones
que se juntan con canciones.
Son ellas las que afanosas
se desplazan amorosas
recorriendo los rincones
y acomodando cajones.
Son sus manos las que un día
me llenaron de alegría
al juntarse con las mías
convertidas en mi vida.
Manos tiernas, delicadas
como pétalos de rosa
manos dulces, cariñosas
en mi vida las más hermosas.

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