Mensajero de tristeza
La lluvia es mensajera de tristeza
Cuando, la tarde atenta a su concierto,
Su ruido nos avisa, arte despierto,
Sonata lastimera sin belleza.
Después, granizo y nieve, su pereza
La obliga a descansar, momento incierto,
Heridos los paisajes, el desierto
Que fue copioso en su naturaleza.
Sentado junto al fuego, el alma triste,
Me queda en tu memoria tu sonrisa,
Desnuda ya, tan pura como el hielo.
La lluvia vuelve y nada se resiste,
Anuncio a la invernada, cuya prisa
Me enfrenta ante el amargo desconsuelo.
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