Anoche en la ida,
el pasillo se quedo corto.
Y en el regreso,
el camino se me hizo algo largo.
Anoche recapacité tanto,
anoche me sentí arropado,
de aquellos que siempre han estado.
Hoy no quiero sentir miedo,
ni siquiera temer a nada.
Hoy solo deseo
perderme en tu mirada.
No quiero morir en mis deseos
ni tampoco sufrir imposibilidad,
de no volver a sentirme observado
por tu tenue complicidad.
No quiero soñar despierto
ni quiero sin ti soñar,
no quiero quedarme quieto
porque simplemente ya no estas.
Tu camino no se ha acabado,
imposible que alguno de los muchos