Sin nada prestado
¿Y qué si miran mi rostro
de sepulcro blanqueado
las cuencas destos ojos
desmemoriados
cargadas de ávidos gusanos?
No me den estrellas blancas que saben a amargura.
No pisen con sus cascos mis locuras.
Yo afirmo ser; quien alguna vez amara tus entrañas
amarradas al infinito sueño
Yo afirmo ser; tan solamente
la de ayer
Con el alma frenética de árboles floridos
Y sobre todo
con el deseo ferviente de margaritas y nacientes crisálidas.
No me den estrellas blancas, no me ofrezcan pan,
dinero, casa.
Dejen que el sol estruje mi cabeza y queme mis pestañas
Dejen que muera con el libro añejo
en la mesita que resguarda mi cama
No me coloquen un sombrero
ni una levita alba
Dejen que corra desnuda
exhibiendo arrugas y canas
Pero no,
por favor,
No me den estrellas blancas,
engañosas y falsas.

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