No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.
De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañeis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.
Las abejas de las flores
sacan miel, y melodía
del amor, los ruiseñores:
Dante y yo-perdón,- señores-,
trocamos-perdón, Lucía-,
el amor en teología.