Siempre hay una razón para extrañar
A los padres fallecidos, a los buenos amigos,
A la pareja que le entregamos el alma,
Al abrazo que no hay que buscarlo,
porque está grabado allí cerca a ese músculo
cuando no impulsa más sangre,
sigue viviendo en los seres queridos
y en los que nos respetan,
se extraña a los muertos físicamente,
por el dolor de la incredulidad si eso fue todo,
pero a los muertos en vida,
a esos se les extraña más,