Tu amarga muerte, Luisa hermosa,
se encuentra impresa en mi memoria.
¿Te habré de hallar quizá en la gloria,
transfigurada en bella rosa?.
La nítida noche, en la cual tú partiste,
los astros lucían un brillo acentuado,
¡abrázame fuerte, con pena dijiste,
recuerda conmigo los años pasados!.
Recordé la vez que fuimos a un jardín: