Si, cada uno y todos sobre la tierra iguales:
el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,
por el camino, a tmbos, hacia las estaciones,
y enmedio de hombre mudo, hipocodriaco, austero,
a quen se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...
Yallá, cuando se llegue, ¿descenderá un viajero
no más ¡0habranse todos quedado en el camino?
Bueno es saber que los vasos
nos siven para beber;
lo malo es que no sabemos
para que sirve la sed.