Valientes suspiros nacidos del mar.
Fronteras inapetentes
en las oraciones tempranas
cuando el cuerpo de un padre
denegadamente surgía del mar
Atisbo lo largo de los océanos
con noches colmadas de cafés obscurecidos.
Noches en velo divisando el oscuro mar
a la procura del preciado botín del trigo de mar.
Alma trovador y ermitaño
sin más compañía que el retrato de una familia.
Noches sollozando por tan fuerte destierro